Regular el ritmo significa moderar nuestros niveles de actividad para que se ajusten a nuestros niveles de energía. Por ejemplo, mira este hermoso arroyo.

Si el teléfono solo está cargado hasta un 40 o 50%, solo podemos usarlo por un corto período de tiempo. Y si está cargado hasta un 80 o 90%, podemos usarlo durante mucho más tiempo. Y no sé tú, ¡pero cuando la batería de mi teléfono baja al 10 o 20%, se pone roja! El teléfono nos está diciendo que lo recarguemos. Igual que nos lo dice nuestro cuerpo. Y cuando el cuerpo está en rojo, nuestros niveles de estrés aumentan porque nos estresamos más por cuánto podemos hacer antes de que se agote la energía.

Y sí, me aburre soberanamente cuando los usuarios de Android no paran de hablar de la gran duración de su batería. En plan: “Oh, veo que tienes un dispositivo Apple, supongo que pronto necesitarás un punto de carga, ja, ja, ja”. ¡Qué engreídos!

De la misma manera, llega un punto en el que alcanzamos nuestro “límite de energía”, y entonces necesitamos parar todo y recargar con una meditación o descansando. A veces, cuando alcanzamos nuestro límite de energía, podemos notar ligeros aumentos en los síntomas, y podemos estar bien con ello sin juzgar. Si tenemos grandes aumentos en los síntomas que desencadenan un bucle, entonces esto es una pista de que nos estamos excediendo regularmente.

Si nos damos cuenta de que nos decimos a nosotros mismos: “Debería” estar haciendo esto, “Debo” estar haciendo aquello, entonces podría ser una pista de que podríamos estar sobrepasando nuestros límites. Queremos deshacernos de todos estos deberías y debos, y en su lugar ser más amables con nosotros mismos.
Para obtener más información, consulta la SESIÓN 7: RELAJACIÓN DEL SISTEMA NERVIOSO: REGULACIÓN DEL RITMO, DIETA, SUEÑO Y CONTACTO CON LA NATURALEZA
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